> Gran tradición festiva sus habitantes. Llama la atención el festejo de San Silvestre o "El perrero". Hasta hace no muchos años, Nava de Francia celebraba también los Reyes Magos, Las Candelas, San Blas (antiguamente había una ermita dedicada a este Santo), Santa Agueda, los Carnavales, Semana Santa y Pascua de Resurrección, el Sagrado Corazón o la Virgen del Rosario; pero la falta de gente ha hecho que las fiestas del pueblo se concentren el 18 de agosto, cuando todos los hijos del pueblo disfrutan del buen tiempo, de las verbenas, y si hay dinero, de la lidia de una vaquilla y posterior merienda con la carne del animal.
> La falta de gente ha hecho que las fiestas del pueblo se concentren el 18 de agosto, cuando todos los hijos del pueblo disfrutan del buen tiempo, de las verbenas, y si hay dinero, de la lidia de una vaquilla y posterior merienda con la carne del animal.

> Intervienen varios personajes elegidos por el ayuntamiento entre los vecinos del municipio: mayordomos, el perrero, los alguaciles, los campaneros y los monaguillos. Durante la noche de la víspera, el perrero, los alguaciles y todo el acompañamiento que llevan recorren el pueblo, con el tamboril y los cohetes, a la vez que voltean las campanas y van a cantar la alborada ante las puertas de las casas de los mayordomos, quienes luego invitan a todo el grupo que ha intervenido en el canto a una copita de aguardiente y a unos dulces. Por la mañana, antes de la misa, el perrero, escoltado por los dos alguaciles, recorren todo el pueblo, y con el sonido de gaita y tamboril, van de casa en casa, donde son invitados a licor y dulces y cada vecino les da dinero. Durante este recorrido el perrero va con un látigo y corre tras las mozas, los niños y los muchachos. A las doce se celebra la misa, durante la que tiene lugar el ofertorio del perrero, que lleva una vela encendida y deposita lo recaudado en el peditorio de la mañana por todo el pueblo. Del perrero llama la atención su indumentaria, con una camisola que llega hasta los pies, un collar con bogayas de roble y una cencerra en su pie. Su significado puede ser similar al que otorga Julio Caro Baroja al zangarrón de Montamarta (Zamora) "un personaje de cierta importancia que debe asegurar la fertilidad de los campos, y las azotainas que ejecuta son con suma probabilidad fertilizantes asimismo".

> Fiesta, que data del s. XIII. Todo se debe a la importante ayuda de las mujeres en la reconquista del Alcázar en tiempo de los musulmanes: las jóvenes de la población de Zamarramala salieron a bailar al son de la dulzaina y el tamboril vestidas con los trajes de fiesta; los sarracenos, sorprendidos de tal acontecimiento, salieron del Alcázar para verlas de cerca y descuidaron la defensa de la fortaleza, lo que aprovecharon los hombres para entrar y hacerse con el mando del Alcázar. Y, desde 1227, como premio a la colaboración, les concedieron a las mujeres ostentar el mando durante todo un día al año, el día de Santa Águeda.
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